domingo, 3 de enero de 2010

Lo que el agua se llevó en Granada

Diversos factores como el clima, la calidad de los materiales, la falta de mantenimiento y la compleja orografía causaron los desperfectos en las viviendas · Los expertos aclaran que estas incidencias son normales

Casas derrumbadas, cuevas sepultadas, fachadas venidas abajo y locales inundados son algunas de las secuelas que ha dejado en la última semana el sorpresivo e intenso temporal que ha arrasado la provincia. Y entonces surge la pregunta: ¿Es normal que se produzcan estos incidentes o se podrían haber evitado?


Según el decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Granada, Emilio Herrera (especialista asimismo en patologías de la construcción), "no se puede decir que los sucesos acaecidos sean anómalos ni debemos alarmarnos con el momento climatológico que hemos vivido. No se trata de un desastre, porque también hay que tener en cuenta que cuando la edificación no falla no nos enteramos".

Ahora bien, el experto puntualiza que la tecnología actual ya permite construir viviendas cien por cien seguras ante cualquier catástrofe, aunque su alto coste convierte a esta posibilidad en una utopía inasumible. "No podríamos hacer edificios perfectos porque ni el consumidor tendría dinero para comprar, ni el promotor conseguiría venderlos y, por tanto, no serían rentables", argumenta Herrera.

Como consecuencia, el criterio constructivo se basa en la seguridad de las personas, es decir, en que el edificio no se desplome aunque después del temporal haya que tirarlo. Y esto es lo que ocurrió en la Costa Tropical, donde las casas y locales están preparados para lluvias fuertes e intensas pero no tan extremas como las registradas el pasado fin de semana. "En una semana se ha alcanzado una pluviometría que duplica a la anual y los edificios no están dotados para soportar tanta lluvia", comenta el decano.

En el caso de la casas-cueva dañadas por las fuertes lluvias en la zona de Guadix -concretamente en el municipio de Benalúa o en la pedanía accitana de Belerda, donde el Ayuntamiento ha aprobado solicitar la declaración de zona catastrófica- Herrera explica que son viviendas construidas en hábitats naturales, donde es el terreno el que manda, de modo que "de vez en cuando surgen problemas derivados sobre todo de cuestiones climatológicas", además de posteriores intervenciones en el exterior de las casas-cueva que alteran la edificación y colaboran en el fallo de la construcción.

También en Nívar, varios vecinos están bajo la amenaza de caída de un muro sobre sus viviendas. Según Ana Rodríguez, una de las afectadas, el muro de 2 metros de altura y situado a 20 metros por encima de las viviendas se ha resquebrajado por las lluvias y el Ayuntamiento del municipio se ha comprometido a adoptar medidas de seguridad para evitar su derrumbe. "Las viviendas no tienen problemas estructurales, son sólidas, aunque la urbanización se construyó con bajos costes y se levantaron muros mal hechos, lo que está produciendo daños", asegura el especialista en defectos constructivos.

Mientras la acción del hombre provocó los desperfectos en Nívar, el paso del tiempo y la omisión de los propietarios causaron el derrumbe de la casa del Realejo el pasado miércoles. En estos casos, "son edificios ruinosos en los que no se interviene, así que la casa no ha aguantado más", añade Herrera, quien se considera un defensor de la rehabilitación, uno de los factores determinantes de los incidentes en los inmuebles. "Nos compramos un coche y nadie duda de que hay que llevarlo periódicamente a la revisión, mientras que al adquirir una casa nos olvidamos del mantenimiento", apostilla el arquitecto, quien aconseja que se invierta dinero en la reforma de los hogares aunque de forma proporcional al coste del inmueble, ya que si el esfuerzo es mayor "sería en sí mismo una patología".

No obstante, Herrera insiste en que son muchos los factores que han intervenido en los sucesos provocados por el temporal: la baja calidad de los materiales, fallos en la colocación o en el diseño, escasez de mantenimiento y las propias condiciones meteorológicas, a lo que hay que sumar el hecho de que Granada posea un suelo complicado desde el punto de vista geotécnico y el uso de materiales de construcción "deleznables". Asimismo, Herrera apostilla que la edificación es una industria muy compleja, ya que cada construcción sigue un prototipo distinto, y destaca que en las últimas décadas la mano de obra utilizada en el sector está en general poco cualificada.

Otra de las consecuencias del temporal es que embalses como el de Rules se vieron obligados a desalojar agua debido a la gran cantidad de precipitaciones que durante la última semana han caído, sobre todo, en la Costa.

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