sábado, 15 de enero de 2011

"El perfil del maltratador y el del asesino no es siempre igual"

El director del Instituto Andaluz de Criminología habla del 'Rafita', de Manuel Ricardi o del autor del tiroteo de Tucson: "Es una réplica del personaje de 'Taxi Driver'.
 
-Tendrá la escuela llena de fans de CSI.

-Sí, pensábamos que vendrían de la Selectividad al CSI, pero nos hemos encontrado chicos muy conscientes de lo que quieren, con mucho interés por el origen del crimen.

-¿Para qué nos van a servir tantos criminólogos?

-Sacaremos profesionales formados en psicología, sociología y derecho. Por ponerle un ejemplo, redactarán informes de libertad condicional en la prisión con una visión muy amplia.

-A Ricart, uno de los asesinos de Alcàsser, le niegan la reducción de pena aplicando la doctrina Parot.

-La doctrina Parot se está aplicando con carácter general, cuando se pensó para casos de terrorismo. Como jurista, me parece incorrecta porque atribuye al Supremo una función que no le corresponde, legislar.

-Ricart no parece de fiar.

-La apariencia no es un hecho. Se extiende una sospecha sobre el sujeto por la magnitud del delito que cometió, lo que supone renunciar a su socialización.

-Pero cuando sacan a alguien, como el violador del Ensanche, y reincide, la sociedad se echa encima.

-Es un caso excepcional. El nivel de reincidencia tras un largo periodo en prisión es bajísimo. La última reforma del código penal introdujo el periodo de seguridad a los delitos sexuales por considerar que existía un mayor riesgo, pero se ha tirado de esa idea para otros casos que sólo tienen en cuenta la alarma creada.

-El caso de los menores asesinos, como el de las niñas de San Fernando, suele generar polémica por la benevolencia de la ley.

-En los menores la capacidad de recuperación es mayor. No existe un solo caso de un niño asesino que haya reincidido porque es un delito relacionado con conflictos de una etapa de su vida que se materializan de forma violenta.

-Rafita, uno de los asesinos de Sandra Palo, no es precisamente un santo.

-Rafita proviene de un entorno marginal. Los delitos que ha cometido tras cumplir su condena no tendrían ninguna repercusión en los medios si no fuera porque lleva la etiqueta de asesino.

-Una de las asignaturas que imparten es Victimología.

-La ciencia penal dejó a la víctima en una posición secundaria. Necesitaba una reivindicación.

-En el modelo americano no es así.

-No es buen modelo. Las víctimas o sus familiares en Estados Unidos deniegan libertades condicionales y la víctima no debe sustituir al juez. Aquí, en España, el papel de la víctima se usa para hacer política criminal y reformas penales.

-¿Los medios de comunicación somos los malos?

-El delito es un estímulo para la audiencia. Antes, el crimen era confinado en secciones especiales. Ahora atraviesa cada una de las secciones, de política a deportes. Las televisiones lo sobreexplotan y, a fuerza de repetir un mismo hecho, se crea un efecto que da la sensación de que vivimos en una sociedad de alto riesgo, lo que es falso.

-¿Por qué esa atracción del arte por el crimen?

-Todos hemos pensado alguna vez en liquidar a alguien, aunque sabemos que nunca lo haremos. En el cine y en la literatura podemos jugar a ser el criminal sin consecuencias.

-¿Nos obsesionamos con la violencia de género?

-En España se cometen unos 1.200 crímenes al año, pero sólo damos trascendencia social a los de terrorismo y los de violencia de género y lo abordamos de manera generalista. No existe un perfil único, pero lo metemos en el mismo saco y damos una misma respuesta a hechos distintos. El perfil del maltratador no tiene por qué ser el del asesino de una mujer y eso explica que haya crímenes sin denuncias previas.

-Perdón por la frivolidad, ¿su asesino favorito?

-Siempre me ha interesado Jack el Destripador, un asesino de prostitutas, un clásico del mundo del crimen. El mito de Jack el Destripador se construye en la sospecha de que fue alguien relevante. Si hubiera sido un chófer, nadie se acordaría del Destripador.

-¿Y su asesino de ficción?

-Travis Bickle, el personaje de Taxi Driver, un hombre decidido a ejercer la violencia sin saber por qué, sin objetivos concretos. Es un personaje que refleja todo un estereotipo criminal. El asesino de Tucson es una réplica de Travis Bickle.

Aprender del crimenLuis Ramón Ruiz Rodríguez (Jerez, 1965), licenciado en Derecho por la UCA con numerosos trabajos publicados sobre el mundo del crimen, tiene ante sí un nuevo reto. El Instituto de Criminología que dirige en Jerez desde hace más de diez años ha sido el primero con el de Málaga en ofertar en Andalucía una formación de grado sobre una disciplina con una enorme demanda, la criminología, hasta ahora reservada a los profesionales. En el primer año recibieron 600 solicitudes para cien plazas.
Granada hoy

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